
Jueves 17 Jul 08 - Los Kirchner sufrieron esta madrugada en el Senado el traspié más contundente de su historia política, cuando el vicepresidente Julio Cobos se negó a salvarlos en el insólito desempate de la votación de la ley a la que ataron la suerte de su proyecto de poder.
Nunca un gobierno constitucional derrochó tanto poder en tan poco tiempo. ¿Quién podría creer que un grupo político se juegue a todo o nada para defender medidas de un ministro al que ya echó por considerarlo responsable de haberlas tomado? ¿O que Saadi pudiera haber sido el defensor mesiánico del plan kirchnerista de "redistribución de la riqueza"?
Inclusive varios "incondicionales" se alejaron por la falta de apertura a ideas distintas que mostró el líder del oficialismo. Hay palabras del ex presidente que irritan hasta a los más leales: ¿cómo podrá tomar una verdadera víctima de la dictadura que hubiera comparado con los nefastos grupos de tareas militares al puñado de productores desubicados que insultó a diputados defensores de las retenciones?
"Que acepten el resultado", había exigido Kirchner a los ruralistas en la víspera de la sesión. A él y al gobierno que apadrina les toca ahora esa responsabilidad. El oficialismo deberá decidir si lo toma como una oportunidad para reabrir el diálogo o ve únicamente un intento de golpe institucional.
(Por Martín Rodríguez Yebra - La Nación)


